No están ustedes pa saberlo, ni yo para contarlo. Así que se aguantan.
Que trabajo me está costando ignorar esta costumbre, arraigadísima, de gritar a los cuatro vientos y pasear por cuanto reflector lo que estoy haciendo. No puede uno construirse una casa de vidrio sin que se le queden ciertos vicios. Me muero de ganas de decirles que hago y como va, poco a poco, avanzando todo, pero sería poco prudente. Debo morderme el puño y aguantarme la sorpresa.
Estoy trabajando, aún, en Nanoficción. Pero estoy también en un proyecto ultrasecreto que me tiene muy contento y expectante. No puedo decir que estoy “trabajando” porque ¿Cómo diablos llamar trabajo a lo que estoy haciendo si me siento como cuando era niño y creaba juegos de mesa con mis vecinos?
Sepan por el momento que estoy cocinando algo para todos ustedes, con otro chef que no solo tiene toda mi admiración, también es mi amigo.
No puedo decir, todavía, ni que es, ni que color tiene, ni a que sabe.
Sólo les puedo prometer lo que pometía Queen.
WE
WILL
ROCK
YOU.
(hard)


