Mis demonios
No me gusta ver mis defectos como entes que me llevan del camino “correcto” al “erróneo” de la “luz” a la “obscuridad”. No conozco la tentación por el simple hecho de que siempre cedo a ella.
Antes que demonios, lo mío son demiurgos.
Mis vicios no son las pequeñas piedras en el camino ni los tropiezos en mi viaje. Son el viaje mismo.
Fumo, bebo, blasfemo, follo, miento y no me da pena. No son esos los demonios-demiurgos que no me permiten dormir.
Mis demonios verdaderos son aquellos que me piden que me corte el pelo, que no me desvele los jueves por ir al Alicia, que esta vida de textoservidor no trae consigo ni riqueza ni fama ni mujeres. Es mejor ser ingeniero, tener un iPod, una casita en la periferia de la ciudad y una cerca blanca.
¿Do you think you can tell, heaven from hell?
Escribir es expulsar a los demonios, pero también puede ser permitirles teclear un rato.
Antes que demonios, lo mío son demiurgos.
Mis vicios no son las pequeñas piedras en el camino ni los tropiezos en mi viaje. Son el viaje mismo.
Fumo, bebo, blasfemo, follo, miento y no me da pena. No son esos los demonios-demiurgos que no me permiten dormir.
Mis demonios verdaderos son aquellos que me piden que me corte el pelo, que no me desvele los jueves por ir al Alicia, que esta vida de textoservidor no trae consigo ni riqueza ni fama ni mujeres. Es mejor ser ingeniero, tener un iPod, una casita en la periferia de la ciudad y una cerca blanca.
¿Do you think you can tell, heaven from hell?
Escribir es expulsar a los demonios, pero también puede ser permitirles teclear un rato.



