Sabes que es un mundo enfermo y triste...
Cuando Raúl Alfonsin muere de cáncer pulmonar mientras Reynaldo Bignone reposa tranquilo en su casa.
Que puta es la vida, carajo.
Que puta es la vida, carajo.


Podríamos en este momento desarrollar toda una argumentación, basada en ejemplos y citas de casos específicos, que vilipendiara enérgicamente la propuesta retrógrada y ciega de habilitar la pena de muerte en el sistema judicial de México. No se presta la hora para hacerlo, aunque sin duda en este momento ya se perfila un antojo de crear, por lo menos, un contra-grupo que se oponga al citado de manera contundente y férrea.
Por el momento nos limitaremos a preguntar: después de tantas décadas de abusos de poder, después de tanta masacre entretejida en la historia del México pos-colonial, después de tantos juicios y consecuentes penalizaciones enteramente injustos, después de todo trato criminal hacia las ideas opuestas a los gobiernos, después de hacer de la juventud un crimen, después de tanto después, ¿creen, ustedes "los juristas de Facebook", en el aparato legal del Estado mexicano?, ¿no se les ha ocurrido que esta reforma penal va encaminada a conseguir borrar del mapa a quienes van en contra de aquellos que justamente están proponiendo esa modificación constitucional?, ¿no se les ha pasado por la mente que la espada de la justicia recae sobre los enemigos de los dictaminadores de las penas y no necesariamente en contra de los violadores de lo justo?
No, gente, están optando por la vía más contraproducente, están viendo las cosas al revés y la crisis social que sufrimos, a través de sus consecuentes desesperanza y desesperación, los está haciendo ver que los secuestros y la inseguridad social se van a resolver cortando la "mala hierba", cuando las raíces no sólo son más profundas sino que crecen donde no se lo imaginan, hacen crecer incluso a los mismos que quieren cortar esa hierba. La policía es la misma inseguridad de este país, ¿cómo les vamos además a dar el derecho de matarnos "legalmente"?
Quien se haya unido a este vomitivo grupo no sólo no sabe dónde está parado, sino que tiene una diminuta noción de la política, pues la injusticia e ineficacia de la pena de muerte no sería una realidad nada más mexicana, sino es ya un problema en los países donde está legalizada, de lo cual tenemos como máximo ejemplo al vecino país del norte.

